Ralladas mentales

13 Abril, 2008 | 1:19

Es increíble lo estúpido que puedo llegar a ser.

Sinceramente, tiendo a hacer un mundo de cualquier cosa, vamos, que de algo pequeño hago algo enorme. Eso puede ser bueno o malo y hace que lo bueno sea más bueno y lo malo más malo (obviamente) y sería perfecto si ambas cosas se mantuviesen al mismo nivel, porque así tendría las raciones de bueno/malo perfectas y no tendría por qué quejarme de nada. Pero bueno, tampoco los humanos podemos volar.

Todo esto también viene influenciado bastante por mi “personalidad” (cosa que tenemos aún que analizar si existe o no) o mi manera de ser. Soy demasiado caprichoso e impaciente, cosa que pone en evidencia lo infantil que puedo llegar a ser. O tengo las cosas ya o me cabreo y ya no las quiero. En fin, lamentable.

Me dejo llevar demasiado por mis emociones. Como un niño pequeño. Pero después, por otro lado, siempre aconsejo a los demás todo lo contrario a lo que hago yo. Vamos, actúo como una persona racional y ayudo a los demás en todo lo que puedo. Porque decirle a alguien que haga algo no cuesta nada, pero aplicártelo a ti mismo sí. Y a veces cuesta más de lo que crees. Al final lo conseguí.

Cuánto se sufre cuando todo lo ves negro y parece que todas las puertas están cerradas. Hasta que encuentras algo que te hace sonreír.

Nunca me habría imaginado quién lee esto. Y me alegra mucho.